viernes, 4 de febrero de 2011

No culpes a nadie

No culpes a nadie,
nunca te quejes de nada ni de nadie,
porque fundamentalmente tú has hecho tu vida.

Acepta la responsabilidad de edificarte a ti mismo y el valor de
Acusarte en el fracaso para volver a empezar;
corrigiéndote, el triunfo del verdadero hombre surge de las cenizas
del error.

Nunca te quejes del ambiente o de los que te rodean,
hay quienes en tu mismo ambiente supieron vencer,
las circunstancias son buenas o malas según la voluntad o
fortaleza de tu corazón.

Aprende a convertir toda situación difícil en un arma para luchar.
No te quejes de tu pobreza, de tu soledad o de tu suerte,
enfrenta con valor y acepta que de una u otra manera,
todo dependerá de ti;
no te amargues con tu propio fracaso,
ni se lo cargues a otro, acéptate ahora o
seguirás justificándote como un niño,
recuerda que cualquier momento es bueno
para comenzar y que ninguno es tan terrible para claudicar.

Deja ya de engañarte, eres la causa de ti mismo,
de tu necesidad, de tu dolor, de tu fracaso.
Si, tú has sido el ignorante,
el irresponsable, tú, únicamente tú, nadie pudo haber sido por ti.

No olvides que la causa de tu presente es tu pasado,
como la causa de tu futuro es tu presente.

Aprende de los fuertes de los audaces,
imita a los enérgicos, a los vencedores,
a quienes no aceptan situaciones,
a quienes vencieron a pesar de todo.

Piensa menos en tus problemas y más en tu trabajo
y tus problemas sin alimento morirán.
Aprende a nacer desde el dolor y a ser más grande,
que el más grande de los obstáculos.

Mírate en el espejo de ti mismo.
Comienza a ser sincero contigo mismo.
Reconociéndote por tu valor,
por tu voluntad y por tu debilidad para justificarte.

Reconócete dentro de ti mismo, más libre y fuerte,
dejarás de ser un títere de las circunstancias,
porque tu mismo eres tu destino.

Y nadie puede sustituirte en la construcción de tu destino.
Levántate mira las mañanas y respira la luz del amanecer.
Tú eres parte de la fuerza de la vida
Ahora despierta, camina, lucha.

Decídete y triunfarás en la vida.
Nunca pienses en la suerte,
porque la suerte es el pretexto de los fracasados.

Pablo Neruda

domingo, 9 de enero de 2011

El papel de la inteligencia moral y emocional en la empresa de alto rendimiento

Potenciar la inteligencia emocional o desarrollar el papel que juega la inteligencia moral en entornos de alto rendimiento son algunos indicios que muestran que en algunas empresas la innovación en la gestión de las personas empieza a ser tenida en cuenta. En este artículo, algunas organizaciones del País Vasco exponen algunos de los casos prácticos más interesantes que se presentaron durante el Internacional Meeting Management Knowledge Innovation 2007. Todos ellos, desde el área sanitaria hasta la educativa ponen de manifiesto que el aprendizaje contínuo es una parte inherente del trabajo, y que sólo mediante él se puede evolucionar en la gestión de las personas y en la mejora de la competencia de las empresas.

El rendimiento, ya sea individual u organizativo, es el resultado de tres factores: talento (eso en lo que siempre hemos sido buenos y no recordamos haberlo estudiado), habilidad (las competencias que hemos ido desarrollando a lo largo de la vida) y toma de decisiones. No obstante, el impacto que ejerce la toma de decisiones sobre el rendimiento es el doble que el que ejercen el talento y la habilidad juntos.

Mientras que una persona puede no ser capaz necesariamente de mejorar su talento, sí puede mejorar sus habilidades y su toma de decisiones de manera espectacular. La toma de decisiones depende de lo claros que tenga sus principios y valores, y de lo bien que controle sus emociones.

EMPRESAS EMOCIONALMENTE COMPETENTES

Tras haber trabajado durante varios años con miembros de la empresa American Express, identificando sus valores y sus principios, ayudándoles a controlar sus emociones a la hora de tomar decisiones sobre inversiones y formándolos en inteligencia y competencia moral y emocional, pudimos observar que trabajar la inteligencia moral y emocional aporta un beneficio económico real. Los datos recogidos muestran que las ventas se incrementaron un 11 por ciento, el número de asesores financieros creció un 18 por ciento, el 88 por ciento de los líderes que habían completado la formación aseguró que ésta no sólo había influido en su rendimiento, sino también en su satisfacción y retención, y el 91 por ciento afirmó que había experimentado un beneficio personal positivo.

Realmente, la competencia moral y emocional es más importante para el rendimiento que las competencias intelectuales o tácticas. Aunque estas últimas son necesarias para introducirse en el mundo empresarial, lo que marca la diferencia es la habilidad de una persona de ser moral y emocionalmente competente. Hoy día, no cabe duda de que el lugar de trabajo es un espacio para los valores morales. Hace unos veinte años, la moralidad estaba asociada en gran parte a la religión, y lo que más importaba en el mundo empresarial eran los ingresos, los beneficios y la cuota de mercado. En los últimos siete años, sin embargo, hemos sido testigos de que no aplicar principios morales comúnmente aceptados en la empresa tiene un coste, un coste evidenciado por organizaciones como Enron, Arthur Andersen y WorldCom.

EL MODELO DE ALINEACIÓN

El beneficio empresarial que se consigue al emplear la formación en competencia moral y emocional es diferente. Una herramienta muy útil en esta formación es el modelo de alineación. El esquema del modelo de alineación presenta en un extremo, a la izquierda, el "yo ideal", y en el otro, a la derecha, el "yo real". Entre ambos se encuentran las necesidades y los objetivos de cada persona. El objetivo consiste en alinear el "yo real" de cada uno con su "yo ideal", es decir, su comportamiento "real" con sus valores "ideales", crear una alineación. Este modelo sirve tanto en el ámbito individual como en el organizativo.

El "yo ideal"

El "yo ideal" es lo que una persona espera ser, es decir, son sus intenciones. Y lo que una persona espera de sí misma está constituido por sus principios, sus valores y sus creencias. Tras diez años de investigación, Doug Lennick y Fred Kiel identificaron la existencia de cuatro principios humanos universales y comunes, independientes de la raza, el sexo, la religión o la condición de las personas en el mundo. Estos principios o valores son los siguientes:

• Integridad. Las cuatro competencias específicas relacionadas con este principio son las siguientes: actuar de forma coherente con los principios, valores y creencias de uno mismo, decir la verdad, defender lo que es correcto y mantener las promesas. La consecuencia de comportarse de forma coherente con estas cuatro competencias es la confianza. Cuando la suma de la estrategia y la ejecución se multiplica por la confianza, se consiguen resultados. De hecho, donde existe mucha confianza, todo va rápido y resulta menos costoso; por el contrario, donde no hay confianza, todo se mueve más despacio y cuesta más. Tras el 11-S, por ejemplo, nuestra confianza en los viajes aéreos disminuyó de forma radical, de forma que viajar en avión ahora nos resulta mucho más costoso, ya sea en cuanto a coste real (precio del billete) o en cuanto a coste de tiempo.
• Responsabilidad. Responsabilizarse por las elecciones personales, admitir los errores y los fracasos, y abrazar la responsabilidad de atender a los demás son las competencias relacionadas con este principio. Su resultado es un entorno de inspiración en el que los grandes líderes inspiran a los demás.
• Compasión. Preocuparse de forma activa por los demás, por el bienestar de las personas que nos rodean. Su principal resultado es la retención, ya que, cuando una persona muestra su preocupación por los demás, conserva su vínculo y su relación con ellos.
• Perdón. Existen dos competencias relacionadas con este último principio, no por ello menos importante. Una consiste en dejar a un lado los errores de uno mismo y la otra es dejar a un lado los errores de los demás. Entender lo que no es el perdón es tan importante como entender lo que es. El perdón no es la ausencia de consecuencias, ni tampoco la ausencia de justicia. Perdonar es olvidar los errores y seguir adelante. Un estudio sobre el impacto del perdón en la salud, la longevidad y la felicidad en general mostró que aquellas personas que son capaces de perdonar viven más tiempo, son más felices y disfrutan de una vida más sana. El perdón es fundamental para la innovación y la creatividad. Si queremos que nuestros negocios crezcan, ya sea por medio de nuevos productos o abriéndonos a nuevos mercados, debemos ser conscientes de que los errores formarán parte de ese crecimiento. Por tanto, la innovación y la creatividad son el resultado del perdón.
Los valores son algo que los individuos eligen personalmente y utilizan a la hora de tomar las decisiones. Cambian a lo largo de la vida: los valores que tiene una persona a los 25 años no son necesariamente los mismos que los que tendrá cuando alcance los 50. Comprender los principios humanos universales y comunes, así como nuestros valores personales, resulta fundamental tanto para nosotros mismos como para las personas que nos rodean. De esta forma, se consigue que los demás entiendan cómo tomamos las decisiones, ya que, a menudo, sólo cuentan con nuestro comportamiento como guía.

No obstante, nuestro comportamiento no siempre se ajusta a nuestra intención y, como seres humanos, siempre cometeremos errores, por lo que conocer nuestros principios y valores aumenta la probabilidad de que tomemos mejores decisiones.

Son muchas las empresas que cuentan con principios y valores bien estipulados. Sin embargo, lo importante no consiste sólo en contar con unos principios bien definidos, sino también en asegurarse de que los miembros de la organización realmente conocen esos principios y valores, y entienden cuál es su relación con la organización. En muchas ocasiones, esto último se pasa por alto y es ahí donde reside el compromiso en cuanto a productividad y rendimiento. La inteligencia moral es conocer los principios y valores de uno mismo, mientras que la competencia moral es utilizarlos.

El "yo real"

El "yo real" es lo que los demás ven. El "yo real" de una persona lo constituyen sus pensamientos, sus sentimientos y sus acciones. Los directivos eficaces poseen un alto grado de conciencia sobre sí mismos, es decir, se conocen muy bien. Además, existe una interrelación entre los pensamientos, los sentimientos y las acciones de una persona. De hecho, sentimos antes de pensar e incluso podemos cambiar nuestra forma de pensar y sentir mediante la práctica de diversos ejercicios.

Como seres humanos, nuestra forma de pensar es lineal, es decir, sólo podemos tener un pensamiento cada vez (por tanto, no es que las personas inteligentes piensen más, sino que sus pensamientos son más inteligentes). Por el contrario, podemos sentir más de una sensación a la vez; por ejemplo, podemos sentirnos contentos y tristes al mismo tiempo.

Las emociones altamente negativas, como el estrés, el miedo, la ansiedad o el enfado, restringen el pensamiento. Cuando oímos a alguien decir "Estaba tan enfadado que no podía pensar con claridad", realmente es cierto. En situaciones de peligro, por ejemplo, se produce una sustancia llamada hidrocortisona, que limita el flujo de la sangre al cerebro. Nuestro cuerpo no quiere que pensemos en un momento en el que podemos resultar heridos. Se trata, de hecho, de una reacción primitiva de protección frente al peligro.

Asimismo, muchas veces nos hemos "despertado", por ejemplo, en medio de una conversación pensando: "No tengo ni idea de lo que está diciendo". No hemos estado escuchando o hemos estado pensando en otra cosa. Este tipo de desconexiones influye negativamente en nuestro rendimiento. Para evitarlas, algo muy útil es el "juego de la congelación", que consiste en pararse a reflexionar sobre lo que uno está pensando, sintiendo y haciendo en un momento dado. Practicar este ejercicio unas seis o siete veces al día, todos los días, nos permite mejorar nuestro rendimiento. En Estados Unidos, por ejemplo, muchos médicos practican este ejercicio en el quirófano, ya que el mayor riesgo que puede correr un equipo médico en un quirófano es que los miembros del equipo se distraigan.

La mayor parte de nuestro pensamiento es inconsciente; por tanto, ¿cómo podemos controlar lo que pensamos? Planteándonos preguntas, pero para ello primero debemos comprender lo que estamos pensando, sintiendo y haciendo en ese instante, para poder cambiarlo. Por ejemplo, podemos paliar un estado muy negativo planteándonos preguntas como "¿A quién quiero?" y "¿Qué es lo que valoro?". Esto nos ayuda a controlar nuestras emociones y nos permite realizar una elección diferente, tomar una decisión más cognitiva. La inteligencia emocional consiste en conocer cómo influyen las emociones en nuestro comportamiento. La competencia emocional es ponerla en práctica.

Necesidades y objetivos

Entre el "yo ideal" y el "yo real" se sitúan nuestras necesidades y objetivos. El "yo real" no es siempre el que uno espera ser. Mientras que las personas de nuestro entorno nos juzgan por nuestro comportamiento, nosotros nos juzgamos por nuestras intenciones. Por tanto, aunque podamos tener diferentes definiciones del éxito, la más común es: si puedo comportarme de forma coherente con mi "yo ideal", puedo considerar que he tenido éxito, y es ahí donde está la oportunidad, ésas son mis necesidades y objetivos.

LA INTELIGENCIA MORAL Y EMOCIONAL IMPORTA

Un estudio llevado a cabo en el sector de los servicios financieros en American Express reveló que la competencia moral y emocional de los asesores financieros influye en el rendimiento de las carteras de sus clientes. En un período de cuatro años, desde 2001 hasta 2004, aquellos asesores que contaban con una alta inteligencia moral y emocional lograron un rendimiento sobre la inversión de un 24,7%, en comparación con el rendimiento medio del 14,3 por ciento conseguido por el S&P 500 (índice Standard & Poor) durante el mismo período. Por tanto, estos resultados muestran que el impacto es significativo.

En el estudio también se identificaron competencias específicas que pueden definirse y desarrollarse a la hora de seleccionar asesores financieros. Existe una guerra por el talento tanto a escala global como a escala local. Cuando el líder es explícito sobre sus creencias y valores, crea una visión y una estrategia, y, cuando se comporta en consonancia con todo ello, las personas que lo rodean responden con confianza y le ofrecen lo mejor de sí mismas.

Un individuo puede obtener resultados a corto plazo sin llegar a experimentar la alineación de sus dos "yos". Sin embargo, un desempeño óptimo a largo plazo exige mucho más. Una de las herramientas motivacionales más poderosas de los buenos líderes es mostrar que se preocupan por las necesidades y objetivos de las personas con las que trabajan. Esto crea un entorno de inspiración y de gran retención. Por tanto, un liderazgo eficaz es ante todo el resultado de una gestión eficiente de uno mismo, por lo que el grado de influencia del líder en los demás depende de su grado de control de sí mismo. Un autocontrol eficaz comienza con el conocimiento de uno mismo y termina con la alineación.

LLAMADAS

I. Trabajar la inteligencia moral y emocional aporta un beneficio económico real para la empresa.
II. La inteligencia moral es conocer los principios y valores de uno mismo, mientras que la competencia moral es utilizarlos.
III. La inteligencia emocional consiste en conocer cómo influyen las emociones en nuestro comportamiento.
IV. Una de las herramientas motivacionales más poderosas de los buenos líderes es mostrar que se preocupan por las necesidades y objetivos de las personas con las que trabajan.

Revista Capital Humano, Nº 219, Pág. 88, Sección Dossier, 01 de Marzo de 2008

domingo, 2 de enero de 2011

UN MENSAJE POR GEORGE CARLIN

La paradoja de nuestro tiempo es que tenemos edificios mas altos y temperamentos mas reducidos, carreteras mas anchas y puntos de vista mas estrechos. Gastamos mas pero tenemos menos, compramos mas pero disfrutamos menos. Tenemos casas mas grandes y familias mas chicas, mayores comodidades y menos tiempo. Tenemos mas grados académicos pero menos sentido común, mayor conocimiento pero menor capacidad de juicio, mas expertos pero mas problemas, mejor medicina pero menor bienestar.

Bebemos demasiado, fumamos demasiado, despilfarramos demasiado, reimos muy poco, manejamos muy rápido, nos enojamos demasiado, nos desvelamos demasiado, amanecemos cansados, leemos muy poco, vemos demasiado televisión y oramos muy rara vez.

Hemos multiplicado nuestras posesiones pero reducido nuestros valores. Hablamos demasiado, amamos demasiado poco y odiamos muy frecuentemente.

Hemos aprendido a ganarnos la vida, pero no a vivir. Añadimos años a nuestras vidas, no vida a nuestros años. Hemos logrado ir y volver de la luna, pero se nos dificulta cruzar la calle para conocer a un nuevo vecino. Conquistamos el espacio exterior, pero no el interior. Hemos hecho grandes cosas, pero no por ello mejores.

Hemos limpiado el aire, pero contaminamos nuestra alma. Conquistamos el átomo, pero no nuestros prejuicios. Escribimos mas pero aprendemos menos. Planeamos mas pero logramos menos. Hemos aprendido a apresurarnos, pero no a esperar. Producimos computadoras que pueden procesar mayor informacion y difundirla, pero nos comunicamos cada vez menos y menos.

Estos son tiempos de comidas rápidas y digestión lenta, de hombres de gran talla y cortedad de carácter, de enormes ganancias económicas y relaciones humanas superficiales. Hoy en día hay dos ingresos pero mas divorcios, casas mas lujosas pero hogares rotos. Son tiempos de viajes rápidos, pañales desechables, moral descartable, acostones de una noche, cuerpos obesos, y píldoras que hacen todo, desde alegrar y apaciguar, hasta matar. Son tiempos en que hay mucho en el escaparate y muy poco en la bodega. Tiempos en que la tecnología puede hacerte llegar esta carta, y en que tu puedes elegir compartir estas reflexiones o simplemente borrarlas.

Acuérdate de pasar algún tiempo con tus seres queridos porque ellos no estarán aqui siempre.

Acuérdate de ser amable con quien ahora te admira, porque esa personita crecerá muy pronto y se alejará de ti.

Acuérdate de abrazar a quien tienes cerca porque ese es el único tesoro que puedes dar con el corazón, sin que te cueste ni un centavo.

Acuérdate de decir te amo a tu pareja y a tus seres queridos, pero sobre todo dilo sinceramente. Un beso y un abrazo pueden reparar una herida cuando se dan con toda el alma.

Acuérdate de tomarte de la mano con tu ser querido y atesorar ese momento, porque un día esa persona ya no estará contigo.

Date tiempo para amar y para conversar, y comparte tus mas preciadas ideas.

Y siempre recuerda:

La vida no se mide por el número de veces que tomamos aliento, sino por los extraordinarios momentos que nos lo quitan.

George Carlin.

sábado, 1 de enero de 2011

La Ley del mínimo esfuerzo

Esta ley se basa en el hecho de que la inteligencia de la naturaleza funciona con toda facilidad y despreocupación. Ése es el principio de la menor acción, del nunca resistirse. Por consiguiente, es el principio de la armonía y el amor. Cuando aprendemos esta lección que nos enseña la naturaleza, satisfacemos con facilidad nuestros deseos.

La Tierra no se esfuerza por girar sobre su eje; es su naturaleza girar a velocidad vertiginosa en el espacio. Es la naturaleza de un bebé estar siempre en estado de dicha. Es la naturaleza de sol brillar. Es la naturaleza de las estrellas titilar y destellar. Y es la naturaleza humana hacer que los sueños se conviertan en realidad, con facilidad y sin esfuerzo.

En la ciencia védica, la filosofía milenaria de la India , este principio se conoce como economía de esfuerzo, o “hacer menos para lograr más”. Esto significa que una ligera idea puede convertirse en realidad sin esfuerzo alguno; lo que normalmente conocemos como «milagros» son en realidad manifestaciones de esta ley.

La inteligencia humana funciona sin esfuerzo, sin resistencia, espontáneamente. No es lineal; es intuitiva, holística y estimulante. Y cuando estamos en armonía con la naturaleza, cuando estamos seguros del conocimiento de nuestro verdadero yo, podemos utilizar esta ley.

Es mínimo el esfuerzo que hacemos cuando nuestros actos brotan del amor, porque es la energía del amor la que aglutina la naturaleza. Cuando tratamos de conseguir el poder para controlar a los demás, gastamos energía. Cuando buscamos el dinero o el poder para satisfacer el ego, gastamos energía persiguiendo la ilusión de la felicidad, en lugar de disfrutar la felicidad del momento. Cortamos el flujo de energía hacia nosotros e impedimos la expresión de la inteligencia de la naturaleza.

Fijar nuestra atención en el ego consume la mayor parte de la energía. Cuando nuestro punto interno de referencia es el ego, cuando buscamos poder y control sobre los demás, o la aprobación del resto del mundo, desperdiciamos nuestra energía.

Sin embargo, cuando liberamos esa energía podemos recanalizarla para crear cualquier cosa que deseemos. Cuando nuestro punto interno de referencia es nuestro espíritu, cuando nos volvemos inmunes a la crítica y perdemos el temor a los desafíos, podemos aprovechar el poder del amor y utilizar creativamente la energía para vivir la abundancia y la evolución.La ley del menor esfuerzo tiene tres componentes o cosas que podemos hacer para poner en funcionamiento este principio de «hacer menos para lograr más».

El primer componente es la comprensión, para aceptar. Aceptar significa sencillamente contraer un compromiso de aceptar hoy a las personas, las situaciones, las circunstancias y los hechos tal como se presenten. Eso significa que sabremos que este momento es como debe ser, porque todo el universo es como debe ser.

Este momento, el que estamos viviendo ahora mismo, es la culminación de todos los momentos que hemos vivido en el pasado. Este momento es como es porque todo el Universo es como es. Cuando luchamos contra este momento, en realidad luchamos contra todo el Universo.

Aceptamos las cosas como son, no como quisiéramos que fueran, en este momento. Es importante comprender esto: podemos desear que las cosas sean diferentes en el futuro, pero en este momento debemos aceptarlas como son.

Cuando nos sintamos frustrados o estemos molestos a causa de una persona o situación, recordemos que nuestra reacción no es contra la persona o situación, sino contra nuestros sentimientos acerca de esa persona o esa situación. Ésos son nuestros sentimientos, y nadie tiene la culpa de ellos.

El segundo componente es la responsabilidad. Significa no culpar a nadie o a nada, ni siquiera a nosotros mismos, de nuestra situación. Una vez aceptado un suceso, un problema o una circunstancia, responsabilidad significa la capacidad de tener una respuesta creativa a la situación tal como es en este momento.

En todos los problemas hay un principio de oportunidad, y esta conciencia nos permite aprovechar el momento y transformarlo en una situación o una cosa mejor.

Cuando hacemos esto, toda situación supuestamente enojosa se convertirá en una oportunidad para crear algo nuevo y bello; y todo supuesto torturador o tirano se convertirá en un maestro. La realidad es una interpretación. Y si optamos por interpretar la realidad de esta manera, tendremos muchos maestros a nuestro alrededor, y muchas oportunidades para evolucionar.

Cualesquiera que sean las relaciones que tengamos en este momento de nuestra vida, son precisamente las que necesitamos en este momento. Hay un significado oculto detrás de todos los acontecimientos, y ese significado oculto está trabajando a favor de nuestra evolución.

El tercer componente es asumir una actitud nunca a la defensiva, lo que significa que nuestra conciencia abandona su actitud defensiva y nosotros renunciamos a la necesidad de convencer o persuadir a los demás de que nuestro punto de vista es el correcto.

Cuando estamos a la defensiva, cuando culpamos a los demás y no aceptamos ni nos rendimos ante el momento, nuestra vida se llena de resistencia. Cada vez que encontremos resistencia, reconozcamos que forzar la situación sólo aumentará la resistencia.

Desistamos completamente de defender nuestro punto de vista. Cuando no hay un punto que defender, no puede haber discusión. Si hacemos esto constantemente, si dejamos de luchar y de resistirnos, viviremos plenamente el presente, el cual es un regalo. Si abrazamos el presente y nos volvemos uno con él, si nos fusionamos con él, sentiremos un fuego, un brillo, una chispa de energía palpitando en cada ser consciente.

A medida que experimentemos este júbilo del espíritu en cada ser vivo, cuando entremos en intimidad con él, la dicha nacerá en nuestro interior y podremos deshacernos de las terribles cargas y molestias de la actitud defensiva, el resentimiento y el rencor. Sólo entonces nos sentiremos despreocupados, festivos, alegres. En medio de esta libertad alegre y sencilla, sabremos sin duda en nuestro corazón que lo que deseemos estará disponible para nosotros cuando lo deseemos, porque nuestro deseo vendrá del nivel de la felicidad, y no del nivel de la ansiedad o el temor.

No necesitamos justificarnos; simplemente declaremos nuestro propósito ante nosotros mismos, y experimentaremos realización, deleite, alegría, libertad y autonomía en todos los momentos de nuestra vida.Si permanecemos abiertos a todos los puntos de vista, no aferrados rígidamente a uno, nuestros sueños y nuestros deseos fluirán con los deseos de la naturaleza.

Entonces podremos liberar nuestros deseos, sin apego, y después sólo esperar el momento propicio para que florezcan, convertidos en realidad. Podemos estar seguros de que cuando el momento sea el indicado, nuestros deseos se cumplirán.

Deepak Chopra.